Un camino lleno de obstáculos en el acceso de los jóvenes al mercado de trabajo…
La recuperación, tímida y efímera, de los mercados de trabajo para los jóvenes que siguió a la pandemia de COVID-19 se ha estancado. Esta edición de Tendencias Mundiales del Empleo Juvenil pone de manifiesto que la desaceleración del crecimiento económico mundial, la disminución de la creación de empleo, las tensiones geopolíticas y los rápidos cambios tecnológicos se están combinando para hacer que la transición de la escuela a un trabajo decente resulte cada vez más difícil para muchos jóvenes. Tras alcanzar en 2023 su nivel más bajo en más de dos decenios, la tasa de desempleo mundial de los jóvenes de entre 15 y 24 años aumentó ligeramente hasta el 12,4 por ciento en 2025, alcanzando la suma de 67 millones de jóvenes desempleados en todo el mundo. Lo que resulta aún más preocupante, dado que hay más jóvenes afectados y que la desmotivación juvenil es más difícil de revertir1, es que la proporción mundial de jóvenes que ni estudia ni trabaja ni recibe formación (ninis) también está volviendo a aumentar, pasando del 19,7 por ciento en 2023 al 20 por ciento en 2025. Ello se ha traducido en un aumento de 9 millones de ninis entre 2023 y 2025, lo que sitúa el número de ninis en 257 millones.
… y unas tasas de desempleo juvenil al alza en casi todas las regiones del mundo.
A diferencia de lo constatado en ediciones anteriores de Tendencias Mundiales del Empleo Juvenil, donde podía observarse que las tendencias de los principales indicadores del mercado de trabajo variaban considerablemente de una subregión a otra, la presente edición señala que el empeoramiento de los resultados relacionados con el acceso de los jóvenes al empleo ha sido casi generalizado en los últimos dos años. La tasa de desempleo juvenil aumentó entre 2023 y 2025 en 8 de las 11 subregiones, así como en los países de ingreso alto, de ingreso mediano bajo y de ingreso bajo (cuadro ES.1). Los mayores aumentos se han registrado en el Norte de África, América del Norte y en Europa septentrional,
meridional y occidental. En Asia central y occidental y en Europa del Este, así como en los países de ingreso mediano alto, la «buena noticia» del descenso de la tasa de desempleo juvenil se ha visto empañada por el aumento del número de ninis. Y si bien América Latina y el Caribe destacó como la única región que registró un descenso tanto en la tasa de desempleo juvenil como en la tasa de ninis, un análisis más detallado reveló que estos resultados se debían, en parte, a la disminución de la población joven y a que en la mayoría de los países de la subregión se observaban tendencias a la baja en la participación de los jóvenes en el mercado de trabajo.

